A los fines de presentar una visión critica sobre la participación comunitaria y su incidencia en la acción pedagógica (docente de educación primaria), se hace necesario exponer las bases sobre las cuales se sostiene la participación en Venezuela. Los principios consagrados en nuestra carta magna (Constitución De La Republica Bolivariana De Venezuela) desde su preámbulo involucra la palabra participación, “estableciendo una sociedad democrática participativa y protagónica”, no obstante el Artículo 62, plantea que “todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo y el Artículo 102 expresa “ La educación es un derecho humano (...) La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social”
Las implicaciones de estos casos nos pueden llevar a decir que aun cuando la CRBV está "salpicada" de participación, tiene varios peligros de ser tutelada:
· Paso de derecho a deber
· Más participación en gestión que en toma de decisiones: Hay gran variedad de espacios, pero los niveles de incidencia varían (consulta, ejecución, control, diseño)
· Vaguedad de algunos términos puede someter la oportunidad de la participación a discrecionalidad de autoridades
En la actualidad esta participación se puede considerar activa, y sobrelleva las alcances de todo aprendiz, queda mucho por determinar, siendo favorable o no; entretanto los organismos de participación social o el cuerpo del poder popular están mas cercanos a nuestras instituciones educativas, situación favorecedora en la praxis educativa ya que los principales actores se sumergen y comprometen con los problemas inherentes de la acción pedagógica. Además de los profesores y profesoras, es importante que los padres y madres de familia y la sociedad en general se sumen a este proyecto educativo para que acompañen a los niños, niñas y jóvenes por los caminos del conocimiento. Al fin y al cabo, elaborar relatos diversos y plurales de la memoria es un reto de las instituciones educativas y del país en general.
La participación social en educación es un derecho para intervenir en las decisiones que competen a la organización de la vida escolar, darles seguimiento y vigilar el funcionamiento de los servicios, como una vía para lograr una mayor relevancia, pertinencia y calidad de la educación que se imparte en los planteles educativos. Su antecedente formal deriva del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), firmado en mayo de 1992, que un año después se incorporó a la Ley General de Educación. Pese a este sustento legal, la participación social no ha podido consolidarse como política pública debido a factores que van desde el desconocimiento de sus propósitos por la ciudadanía, la falta de representatividad e insuficiencia de organismos de la sociedad civil implicados en la evaluación de las políticas educativas y la inexistencia de esquemas efectivos de participación, hasta la persistencia de resistencias y del corporativismo dentro del ámbito escolar; no obstante esto último el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se haya manifestado finalmente a favor de la participación social en los acuerdos de su IV Congreso de Educación realizado en junio de 2007.
